En la actualidad, los libros de cuentos de hadas se están difundiendo continuamente, no como simples historias para entretener a los niños, sino como un mensaje para los jóvenes, para que aprendan cómo suceden las cosas, y así estar preparados para enfrentar la vida.
La popularidad de los cuentos de hadas y la aceptación que han tenido en todo el mundo, a través de las diversas culturas, demuestran que tienen mucho que enseñar, no sólo al niño, sino también al adulto, según sus niveles de comprensión e interés.
Pero, aunque son universales y milenarios, sus temas de inspiración son relativamente pocos y tienen gran parecido entre sí en todo el mundo.
Desde las Mil y Una Noches, hasta el Gato con Botas, estas historias han llenado la imaginación de millones de personas, y actualmente, se siguen recreando para las generaciones futuras.
Disfrutemos, entonces, del maravilloso mundo de los Cuentos de Hadas.
CRISTINA Y EL MAGO
VOZ EN OFF: De noche, las estrellas brillan como un concierto de hadas.
En medio de su danza silenciosa, una de ellas parece desprenderse, da unos giros en espiral, y cae a la tierra, en medio de las sombras de un bosque.
VOZ EN OFF: Justamente en ese bosque se halla perdido un mago poderoso y respetado. Su pasión principal es aprender cuanto conjuro nuevo existe en el mundo. Había oído que un hada se escondía en las noches de luna llena para bailar en algún lugar de aquel bosque.
HADA: ¡Hola! Tú debes ser el mago de la montaña, ¿no es así?
MAGO: Sí… y tú debes ser el Hada de la Luna Llena, la que danza en las noches iluminadas, por pura diversión.
HADA: Sí. Se ve que me conoces bien, mago. ¿Qué buscas a estas horas de la noche, cuando todos están descansando?
MAGO: Saber. Conocimiento. Nuevo poder…
HADA: Por lo que me han contado, tú ya sabes muchos conjuros, ya eres muy poderoso. Nadie te ha vencido en el pueblo.
MAGO: Eso no es cierto. No lo sé todo…
HADA: Nadie lo sabe todo, mago…
MAGO: Claro, claro, pero tú puedes saber algo que yo quiero…
VOZ EN OFF: El Hada sonrió, y su risa sonó a campanillas agitadas por el viento. Voló por encima del mago, que no la perdía de vista, hasta llegar a la copa de los árboles, y luego descendió.
HADA: Muy bien. Te voy a ayudar, sólo porque me caes simpático.
MAGO: Gracias…
HADA: ¿Qué quieres saber?
VOZ EN OFF: El mago sonrió a su vez, y se frotó las manos, paseándose nervioso por el claro.
MAGO: Mmmmmm…. Quiero aprender el conjuro de invisibilidad…. ¡Eso!
HADA: ¿Quieres ser invisible?
MAGO: Sí.
HADA: Que la gente no se percate de tu presencia?
MAGO: Sí.
HADA: Eso puede usarse para fines muy malvados….
MAGO: No te preocupes, yo sabré darle un buen uso…
HADA: Muy bien. Entonces… lo primero que tienes que hacer es limpiar todos tus baúles de cosas que no hayas usado en más de un año…
MAGO: ¿Qué? ¿Limpiar mis baúles me va a hacer aprender un conjuro?
HADA: ¿Quieres aprender, o no?
VOZ EN OFF: El mago hizo un gesto de resignación.
MAGO: Está bien…. Voy a mi casa.
VOZ EN OFF: El mago retornó con gran velocidad a su hogar, y descubrió, al llegar, que el rey vecino estaba por lanzar sus tropas para conquistar su pequeño pueblo.
MAGO: “Debo darme prisa para limpiar mis baúles” –se dijo.
VOZ EN OFF: Lo hizo todo muy minuciosamente, limpiando todos sus baúles de los frascos que tenían sustancias ya descompuestas y uñas de gato y alas de murciélago que no había podido usar en mucho tiempo.
VOZ EN OFF: Finalmente, terminó su trabajo de limpieza. Le dolía un poco la espalda.
MAGO: ¡Ahhh!... terminé.
VOZ EN OFF: El mago salió entusiasmado de su casa y se dirigió al bosque. Mientras caminaba, se había dado cuenta que su barba estaba muy crecida.
MAGO: Vaya, tendré que rasurarme apenas llegue.
VOZ EN OFF: Unos cuantos pasos más adelante, se dio cuenta que se estaba encorvando cada vez más. Las rodillas comenzaban a dolerle, y los pies le parecían enormes y pesados.
MAGO: Qué me está pasando…
VOZ EN OFF: Finalmente, casi a punto de llegar al claro, con la luz de la luna casi en todo su esplendor, se tuvo que sentar por el cansancio.
MAGO: Ahhhh….. aaaayyy….. ayyyy mi espalda….
VOZ EN OFF: De pronto, el mago vio una hermosa cama en medio del claro, con sus sábanas blancas y una discreta almohada de color perla oscuro.
VOZ EN OFF: El mago abrió bien los ojos. No podía creer lo que veía. Pero estaba tan cansado, que pospuso por un momento su incredulidad, y, pensando en que aquello era obra del Hada, se recostó para descansar.
VOZ EN OFF: Al poco tiempo, bajó volando el Hada.
MAGO: Hice lo que me pediste. Limpié todos mis baúles…. Ahora, enséñame a ser invisible…
HADA: Ya eres invisible… VOZ EN OFF: dijo el Hada.
MAGO: ¿Cómo?
HADA: Claro…. Eres un anciano ahora. No te molestarán. No te visitarán. No te hablarán. Ya eres invisible…
MAGO: ¡Yo no quería eso!
HADA: Tú me pediste ser invisible, que la gente no se fije en tu presencia, ¿no es así?
MAGO: ¡Sí, pero no así!
VOZ EN OFF: De pronto, apareció un corro de hadas, al parecer lideradas por una mayor, del tamaño del hada que conversaba con el mago.
MAGO: ¿Cuánto me llevará ser un mago poderoso?
HADA: Unos diez años…
MAGO: ¿Qué? ¿Tanto tiempo?
HADA: No, me equivoqué… en tu caso, serán veinte años…
VOZ EN OFF: El corro de hadas se alejó volando y comentando de lo más animadas, mientras el anciano levantaba el dedo para señalar aquella luna maravillosa que parecía entender su frustración, ahora que sus ojos apenas podían ver la belleza de la vida…
FIN