LA VIUDA.
CUARTA PARTE (I) : LOS PREPARATIVOS
RUTH: César, tengo novedades…
CESAR: No me digas, Ruth. ¿Averiguaste dónde está enterrada la viuda?
RUTH: Sí. Se trata de un lugar descampado, en el distrito de San Miguel.
CESAR: Vaya, tú sí que tienes contactos…
RUTH: Romina también tiene información, me acaba de llamar hace unos minutos.
CESAR: excelente. Nos reunimos a mediodía. Avísale a Romi.
VOZ EN OFF: César llegó al restaurante que había quedado como lugar de reunión. Romina ya estaba ahí, consultando su agenda personal. El cielo destacaba de un color azul, iluminando la mesa, aún vacía, pero con los cubiertos listos para tres personas.
CESAR: ¿y Ruth?
ROMI: en el baño. Ya viene.
CESAR: ¡Ah, el olor del mar! No hay nada como eso.
ROMI: Así es…
CESAR: ¿ya pidieron?
ROMI: Sí… dos ceviches dobles y una gaseosa triple…
CESAR: Que sean tres… Ruth, qué tal…
RUTH: César…
CESAR: ¿Cómo averiguaste la ubicación del cuerpo de la viuda?
RUTH: Ah, eso es secreto…
CESAR: mozo, un ceviche más… ¿y Cindy?
ROMI: Tenía que hacer… pero se reunirá con nosotros en la noche…
RUTH: … esta noche…
CESAR: Mmmm… me da miedo preguntar por qué.
ROMI: porque, según lo que he encontrado en la red, las noches de luna llena son de buen augurio…
CESAR. ¿Buen augurio?
ROMI: Sí; cualquier acción importante es canalizada por la energía lunar… es algo así como un amuleto de suerte, o buena fortuna…
CESAR: Vaya…
RUTH: Lo mismo dijo Cindy, antes de irse. Por eso quiere que lo hagamos hoy, en la noche…
CESAR: ¿Hacer qué?
ROMI: ¿Cómo qué? Reunir los cuerpos de la viuda y su esposo…
VOZ DE CINDY EN REVERBERANCIA: “No les dije todo lo que había encontrado en la mente de la viuda, para no asustarlos, pero es así: ella asesinó a su esposo porque le fue infiel, y luego se suicidó; y cada vez que ha aparecido es porque han removido las tumbas de ella y su esposo. Esta vez no sólo las han removido, sino que también las han separado. Ni la viuda misma sabe dónde está su tumba, pero nos seguirá apenas tenga la oportunidad, porque sabe que nosotros estamos tras lo mismo.”
RUTH: así que nos dijo que nos encontraríamos en la casa abandonada de la viuda, y de ahí iríamos al lugar en donde tienen a los cuerpos…
CESAR: ¿Entonces, ambos cuerpos están en el mismo sitio?
RUTH: Sí, pero separados. El área es grande. Es una huaca…
CESAR: ¿Y por qué los trasladaron tan lejos del Callao?
RUTH: No lo sé; quizás fue porque se asustaron con la historia de la viuda, y
quisieron alejar el problema…
CESAR: Puede ser… ¡Ah, llegó el ceviche!
VOZ EN OFF: Romina, Ruth, y César, dieron cuenta de sus platos en un ambiente muy animado. Rodeados de tanto mar, por un momento olvidaron la opresión que sentían de pensar en la noche inevitable.
CESAR: Llevaré palas. ¿Cindy será puntual?
ROMI: Más le vale. Tengo sus datos en la computadora, así es que no se puede escapar…
RUTH: ¿Qué les parece si nos reunimos en la casa de la viuda, a las once?
ROMI: No; mejor a las diez...
RUTH: Claro, tenemos que llegar antes, para buscar los cuerpos...
CESAR: Yo mientras tanto conseguiré la autorización de la Municipalidad...
RUTH: No es necesario. Aquí está...
CESAR: ¡Vaya! Tengo que conocer tu secreto...
ROMI: ¿A las diez en punto, está bien?
CESAR: Perfecto...
LA VIUDA.
CUARTA PARTE (I) : LOS PREPARATIVOS
RUTH: César, tengo novedades…
CESAR: No me digas, Ruth. ¿Averiguaste dónde está enterrada la viuda?
RUTH: Sí. Se trata de un lugar descampado, en el distrito de San Miguel.
CESAR: Vaya, tú sí que tienes contactos…
RUTH: Romina también tiene información, me acaba de llamar hace unos minutos.
CESAR: excelente. Nos reunimos a mediodía. Avísale a Romi.
VOZ EN OFF: César llegó al restaurante que había quedado como lugar de reunión. Romina ya estaba ahí, consultando su agenda personal. El cielo destacaba de un color azul, iluminando la mesa, aún vacía, pero con los cubiertos listos para tres personas.
CESAR: ¿y Ruth?
ROMI: en el baño. Ya viene.
CESAR: ¡Ah, el olor del mar! No hay nada como eso.
ROMI: Así es…
CESAR: ¿ya pidieron?
ROMI: Sí… dos ceviches dobles y una gaseosa triple…
CESAR: Que sean tres… Ruth, qué tal…
RUTH: César…
CESAR: ¿Cómo averiguaste la ubicación del cuerpo de la viuda?
RUTH: Ah, eso es secreto…
CESAR: mozo, un ceviche más… ¿y Cindy?
ROMI: Tenía que hacer… pero se reunirá con nosotros en la noche…
RUTH: … esta noche…
CESAR: Mmmm… me da miedo preguntar por qué.
ROMI: porque, según lo que he encontrado en la red, las noches de luna llena son de buen augurio…
CESAR. ¿Buen augurio?
ROMI: Sí; cualquier acción importante es canalizada por la energía lunar… es algo así como un amuleto de suerte, o buena fortuna…
CESAR: Vaya…
RUTH: Lo mismo dijo Cindy, antes de irse. Por eso quiere que lo hagamos hoy, en la noche…
CESAR: ¿Hacer qué?
ROMI: ¿Cómo qué? Reunir los cuerpos de la viuda y su esposo…
VOZ DE CINDY EN REVERBERANCIA: “No les dije todo lo que había encontrado en la mente de la viuda, para no asustarlos, pero es así: ella asesinó a su esposo porque le fue infiel, y luego se suicidó; y cada vez que ha aparecido es porque han removido las tumbas de ella y su esposo. Esta vez no sólo las han removido, sino que también las han separado. Ni la viuda misma sabe dónde está su tumba, pero nos seguirá apenas tenga la oportunidad, porque sabe que nosotros estamos tras lo mismo.”
RUTH: así que nos dijo que nos encontraríamos en la casa abandonada de la viuda, y de ahí iríamos al lugar en donde tienen a los cuerpos…
CESAR: ¿Entonces, ambos cuerpos están en el mismo sitio?
RUTH: Sí, pero separados. El área es grande. Es una huaca…
CESAR: ¿Y por qué los trasladaron tan lejos del Callao?
RUTH: No lo sé; quizás fue porque se asustaron con la historia de la viuda, y
quisieron alejar el problema…
CESAR: Puede ser… ¡Ah, llegó el ceviche!
VOZ EN OFF: Romina, Ruth, y César, dieron cuenta de sus platos en un ambiente muy animado. Rodeados de tanto mar, por un momento olvidaron la opresión que sentían de pensar en la noche inevitable.
CESAR: Llevaré palas. ¿Cindy será puntual?
ROMI: Más le vale. Tengo sus datos en la computadora, así es que no se puede escapar…
RUTH: ¿Qué les parece si nos reunimos en la casa de la viuda, a las once?
ROMI: No; mejor a las diez...
RUTH: Claro, tenemos que llegar antes, para buscar los cuerpos...
CESAR: Yo mientras tanto conseguiré la autorización de la Municipalidad...
RUTH: No es necesario. Aquí está...
CESAR: ¡Vaya! Tengo que conocer tu secreto...
ROMI: ¿A las diez en punto, está bien?
CESAR: Perfecto...
VOZ EN OFF: Alejados del bullicio de los autos y el resplandor de las luces, tres mujeres y un hombre tomaban dirección, cada uno por su cuenta, hacia una calle oculta entre las sombras.
RUTH: ¡Miren! Ahí viene Cindy…
ROMI: Qué bien. Ya estamos completos…
VOZ EN OFF: Cindy llegó con sus cabellos alborotados por la caminata, pero con una sonrisa que no podía contener.
CINDY: Déjenme un momento en la casa. Cuando salga, partimos hacia la huaca.
VOZ EN OFF: Cindy se interna en el jardincito de aquella casa, abriendo la cerca. Su pequeña figura se pierde en las sombras de las columnas que sostienen aquella vieja casa.
CESAR: Ya entró…
RUTH: Ahora, a esperar…
VOZ EN OFF: Cindy no bromeaba al decir que su visita a la casa de la viuda iba a durar poco tiempo. Apenas Romina se había puesto a verificar la información sobre las calles de San Miguel y sus vías de acceso, se oyó un rumor en la puerta. Cindy salió lentamente, como si ella misma fuera la imagen de la viuda, en carne y hueso. Un escalofrío recorrió al trío a medida que la veía salir del pequeño jardín iluminado por la luna.
CINDY: Vámonos…
ROMI: ¿Ya está?
CINDY: Sí; me está siguiendo…
VOZ EN OFF: Y sin permitir a nadie más continuar la conversación, Cindy abrió la puerta de la Unidad Móvil e ingresó velozmente. César entendió y puso el auto en marcha.
ROMI: ¿No nos traicionará, no?
RUTH: La tengo localizada; pobre de ella si nos traiciona… tú no me conoces…
ROMI: …y espero no conocerte… ¡al menos, en esa faceta, Ruth…!
RUTH: Sí…
ROMI: ¿No existe la venganza de los espíritus, no?
RUTH: ¡Ja, ja, ja, ja! ¿Qué estás diciendo? ¿No eres tú la descreída del grupo?
ROMI: Sólo te estoy preguntando… digamos… que los espíritus... que mató la viuda se aparezcan y… tú sabes…
RUTH: No; yo no sé. Mejor pregúntaselo a Cindy…
ROMI: ¡No…! ¡No es para tanto!
VOZ EN OFF: En poco tiempo, gracias al plano de rutas que centelleaba en la computadora de Romina, llegaron a las inmediaciones de la huaca, justo cuando la luna se alzaba como un gigante omnipresente. Si hubieran podido ver lo invisible, se les habría puesto la piel de gallina al observar a un espíritu volar detrás de la Unidad, a través de las calles, por encima de las cabezas de las personas, subiendo y bajando según la dirección del viento, y aún deteniéndose cuando llegaban a un cruce de avenidas. Cindy observaba de vez en cuando, como distraída, para ver si seguía ahí. Luego sonreía imperceptiblemente, y disfrutaba el viaje.
VOZ EN OFF: Finalmente, el auto se detuvo. Habían llegado. Descendieron los cuatro, César y Ruth cargaban las palas. Romina había llevado una potente linterna, mientras que Cindy encabezaba la marcha. El cemento dejó paso a la tierra asentada.
CESAR: ¿Qué hora es?
RUTH: Diez y media…
CESAR: Ah, tenemos tiempo…
VOZ EN OFF: Si alguien se hubiera molestado en observar a César en ese momento, hubiera jurado que tenía miedo de que algo o alguien los estuviera observando. Miraba insistentemente a derecha e izquierda desde que salieron del auto, y un par de veces incluso hacia arriba, como si sospechara de la luna.
RUTH: por si acaso, tengo localizador por satélite… si nos pasa algo, estamos totalmente rastreados…
CESAR: Gracias, es bueno saberlo…
RUTH: Tranquilo, César, lo lograremos…
CESAR: Ojalá. No quiero amanecer aquí…
ROMI: ¡Hey! ¡Cindy encontró algo!
VOZ EN OFF: Con su peculiar sentido de orientación, Cindy se había adelantado al grupo y ya estaba probando con la pala. Luego, un gesto entusiasmado. Por otro lado, y aunque nadie podía advertirlo aún, a Romina se le estaban erizando lentamente los cabellos a medida que se aproximaban a los cuerpos de la viuda y su esposo.
CINDY: ¡Muchachos, parece que los encontré!
CESAR: ¿Estás segura?
CINDY: Muy segura…
CESAR. Entonces, no perdamos el tiempo y cavemos…
VOZ EN OFF: Ruth y César comienzan a cavar velozmente, iluminados por la enorme luna llena. Romina le pasa la linterna a Cindy, quien enfoca un círculo de luz amarilla en el sitio. La huaca es ahora un grupo de sombras gigantescas. A lo lejos, se oyó el ladrido de un perro.
LA VIUDA.
CUARTA PARTE (II): EL EQUIPO VA HACIA LA HUACA

CINDY: No piensen encontrar carne. Los cuerpos ya deben estar en los huesos…
ROMI: ¿Huesos?
RUTH: A la hora que me lo dices…
VOZ EN OFF: En ese preciso momento, la pala de Ruth dio con algo de color blanquecino. César, por su parte, encontró algo parecido a un cuerpo pequeño, a tres metros del primero, hecho astillas de huesos. Detuvo su excavación, y tomó un trozo afilado con los dedos.
CESAR: Parece el cráneo de un animal pequeño…
RUTH: El perro de la viuda…
VOZ EN OFF: Romina seguía sin saber qué hacer. Se sentó en cuclillas sobre la arena, detrás de ellos, y miraba a los costados, por si alguien venía. Le pareció oír un silbido. Pensó que quizás serían los espíritus de las personas muertas por la viuda, que venían a cobrar venganza. Sacudió la cabeza. No debía pensar en cosas como ésa. Cuando se volvió, vio a César soltar el trozo blanquecino, que se perdió en el suelo.
CESAR: ¿Por qué no lo dejamos ahí…? Ya es suficiente, ¿no te parece?
RUTH: No; ya hemos llegado hasta aquí, tenemos que terminar. ¿No es así, Romi?
VOZ EN OFF: Ruth se voltea a ver a su amiga. Romina está sentada y con la mirada fija, como si estuviera en trance.
RUTH: Otra vez… Qué momento para abandonarnos... Cindy, ¿puedes hacer algo?
CINDY: No… eso depende de cada uno…
CESAR: ¡Está bien, está bien! Terminemos.
VOZ EN OFF: Finalmente, los cuerpos semidestruidos de dos personas comenzaron a perfilarse en la tierra húmeda, apenas unos metros debajo del nivel del suelo.
RUTH: ¡Ah! ¡Cómo huelen!
CESAR: ¡Mira! No estaban tan separados…
RUTH: Esa viuda es especial. Vamos a levantarlos…
VOZ EN OFF: Pero cuando estaban por inclinarse para tocar sus cuerpos, unos ojos brillaron en la oscuridad, tanto que Ruth y César retrocedieron.
CINDY: Yo lo haré…
(LATIDOS DE CORAZÓN, PAUSADOS)
VOZ EN OFF: Cindy dejó la linterna en el suelo, y avanzó hacia aquellos ojos luminosos. Tomó su cuerpo lo más delicadamente que pudo, y lo movió hasta el otro cuerpo, más alto, quizás masculino, quizás urgido de encontrase con su amor.
RUTH: ¿No es el perro?
CINDY: No, son los ojos de la viuda…
CESAR: Despertemos a Romi.
RUTH: Sí… ¡mira, Cindy, tus cabellos!
VOZ EN OFF: Los cabellos castaños de Cindy comenzaron a moverse como si tuvieran vida propia. Ella apenas escuchó a Ruth. Estaba muy concentrada, y nerviosa. Se tomó su tiempo para dejar los cuerpos lo más juntos posible, incluso entrelazando sus manos, ahora solamente hechas huesos.
LA VIUDA.
CUARTA PARTE (IV): DESENTERRANDO A LA VIUDA