Los Cuentos de Hadas
Todo lo que aparezca increíble a nuestros ojos, y que tenga visos de ser mágico, extraordinario, y sobre todo, con un final feliz, de tipo "patito feo - cisne", es considerado un cuento de hadas. Retan la imaginación, vuelan sin tiempo, anclan en la memoria por siempre.
En esta oportunidad, el origen de esta historia deriva de una conversación acerca de qué hacer para gobernar bien un país. Se habló -en una noche de buenos amigos, alrededor de una mesa bien servida, como para que la reunión sea memorable-, de fortalecer la democracia; otros, opinaron que era necesario reforzar la conciencia cívica; otros, el sentido del deber y la misión que todos tenemos como seres humanos. Uno de mis amigos, simplemente, trazó un mapa de una región supuestamente conocida. Y dijo: "mientras nosotros no podamos ir a este punto, en el mapa, no podremos hablar de gobernabilidad, y mucho menos, de democracia. Ayer he venido de visitar este punto -y señaló con su dedo el mapa trazado en una hoja de papel-... ha sido una verdadera hazaña llegar hasta aquí".

La conclusión fue evidente: si no conocemos nuestro país, nunca podremos siquiera sensibilizarnos ante sus problemas y necesidades. Mucho menos gobernarlo con democracia. Si no hay información realmente democrática -por ejemplo, tener diarios de todas las provincias en todas las provincias-, nunca dejaremos de ser un país centralizado, donde todo lo que sucede en la capital, y en sus principales ciudades, es lo único que importa.

De inmediato tomó forma el relato que les presento a continuación. La inmensidad de un reino, lo colosal de su geografía fantástica, y un caballero que trata de conocerla con sinceridad...

Las voces son hallazgo mío, y estoy muy contento por haberlas encontrado.
Espero que les guste.
Sinfónica y el Caballero Verde

VOZ EN OFF: La estrella fugaz cae a la tierra con un sonido sordo, ahogado por el suelo. Se levanta, lentamente, brazos y piernas se mueven tanteando el nuevo mundo, y finalmente, comienza a caminar.

VOZ EN OFF: En algún otro lugar del bosque, un caballero con brillante armadura y montado en un corcel blanco, se abre camino con su espada por la maraña, en busca de alguna guía oportuna.

HADA SINFÓNICA: ¡Hola, noble caballero! Dichosos los ojos que te ven por aquí, avanzando a través del suave bosque.

CABALLERO: ¡Oh! ¡Un Hada! ¡Soy un hombre afortunado!

HADA SINFÓNICA:  Claro que lo eres…

CABALLERO: He venido hasta este lugar remoto, para colmar mi más grande anhelo: conocer mi país…

VOZ EN OFF: Aquí, el Hada subió volando en círculos, y luego que lo vio más pequeño al caballero, le dijo:

HADA SINFÓNICA: El reino es grande. ¿Quieres conocer sus ciudades, sus pueblitos, o algún otro lugar?
CABALLERO: Quiero conocer lugares lejanos, desconocidos, misteriosos…
HADA SINFÓNICA: ¡Ah! ¡Eso es muy fácil!
CABALLERO: ¿Conoces el Pantano Seco?
HADA SINFÓNICA: Sí, claro…
CABALLERO: ¿Puedes indicarme por dónde ir?
HADA SINFÓNICA: Sí, pero… ¿vas a ir en ese caballo?
CABALLERO: ¿Qué tiene de malo mi corcel?
HADA SINFÓNICA: Pues, a menos que sepa volar, nunca vas a llegar.

VOZ EN OFF: El Hada Sinfónica dio unos giros para oír algo invisible; luego, descendió nuevamente, para conversar con el caballero.

CABALLERO: ¿Qué hago entonces?

HADA SINFÓNICA: Necesitas un dragón.
CABALLERO: ¡Un dragón!
HADA SINFÓNICA: Sí. Un dragón. Y de los grandes. Uno pequeño no va a poder descender ese abismo.
CABALLERO: ¿Abismo?

VOZ EN OFF: El Hada Sinfónica esbozó una sonrisa, mientras observaba la cara sorprendida de aquel hombre.

CABALLERO: ¡Pero si el Pantano Seco está cerca! Yo lo tengo aquí en mi mapa…  VOZ EN OFF: … y desenrrolló un bello pergamino.
HADA SINFÓNICA: ¿Mapa? A ver…
CABALLERO: ¿Ves? Aquí estamos nosotros, y… aquí… está el Pantano Seco. Muy cerca.
HADA SINFÓNICA: Claro, se ve cerca en el mapa… pero entre este punto, y este punto, hay un abismo infernal… si vas con tu corcel, morirás antes de llegar al suelo…

CABALLERO: ¡Yo no sabía eso!

HADA SINFÓNICA: Por eso necesitas un dragón. Los dragones pueden recoger el tiempo en sus alas. Llegarías en apenas medio día.

CABALLERO: (voz de sorpresa) ¡Un dragón!
HADA SINFÓNICA: Un dragón grande…
CABALLERO: ¿Cómo hago para conseguir un dragón?

HADA SINFÓNICA: Ah, eso es parte de la aventura. Pero… sabes qué vas a encontrar en el Pantano Seco?

CABALLERO: Sí… riquezas… oro y piedras preciosas…

HADA SINFÓNICA: Claro, pero, tendrás que cavar un poco…

CABALLERO: No hay problema. Tengo una espada ancha que puedo usar como pala…

HADA SINFÓNICA: ¿Y… sabes qué se esconde bajo la tierra?

CABALLERO: No…

HADA SINFÓNICA: ¿Sabes por qué se llama el Pantano Seco? ¿Sabes quién lo puso seco?

VOZ EN OFF: Nuevo silencio. El rostro del caballero, con los ojos abiertos, era de una total ignorancia.

HADA SINFÓNICA: No será el oro o las piedras preciosas lo primero que encontrarás. Lo primero que encontrarás serán los ojos de un basilisco…
CABALLERO: (voz de sorpresa y buen ánimo) ¡Un basilisco!
HADA SINFÓNICA: Así es.
CABALLERO: ¡Siempre he querido conocer un basilisco!
HADA SINFÓNICA: Y lo conocerás, si vas allí. Claro que eso será lo último que veas…

VOZ EN OFF: El caballero se imaginó a sí mismo, convertido en piedra, inclinado en el fondo del abismo, en medio de la noche.

CABALLERO: A ver, a ver, a ver… ¡Ya sé! ¡Puedo utilizar mi espada como espejo para devolverle la mirada!
HADA SINFÓNICA: No lo creo, vas a estar cavando justo cuando encuentres sus ojos. Lo que necesitas es una armadura de espejos…
CABALLERO: Ah… Entonces, mejor no ir por ahí…
HADA SINFÓNICA: Ya me estás entendiendo…

VOZ EN OFF: El Caballero dio unos cuantos pasos con su montura, mientras el Hada lo iba siguiendo para ver si se animaba a continuar con la conversación.

CABALLERO: Entonces, iré por la cordillera. Dicen que hay un río que recorre su parte más alta.
HADA SINFÓNICA: Así es. Un bello panorama, con las nubes coronando sus cumbres, y el agua del río, que más parece un mar en el cielo…
CABALLERO: ¡Yo quiero conocer eso!
HADA SINFÓNICA: ¿Con ese caballo?
CABALLERO: Corcel…
HADA SINFÓNICA: Como sea… necesitarás un Pegaso…

CABALLERO: (con voz como si supiera qué es un pegaso) ¡Un Pegaso!

HADA SINFÓNICA: Sí.

CABALLERO: ¿Y cómo lo encuentro?

HADA SINFÓNICA: Tienes que llegar a la base de la cordillera, por este sendero. Seis días de camino, a caballo. Los encontrarás fácilmente. Claro, si tienes pensamientos puros.

CABALLERO: ¿Pensamientos puros?

HADA SINFÓNICA: Los pegasos detectan la maldad a distancia… si tienes malos pensamientos, nunca los encontrarás…

CABALLERO: Ah… qué bueno que me lo digas…

HADA SINFÓNICA: El rey cree que gobierna su territorio, cuando en realidad, ni siquiera lo conoce. Todos deberían ser como tú caballero. Ojalá te haya podido servir de algo.

CABALLERO: ¡Claro que me has servido! ¡Gracias por tus consejos!

VOZ EN OFF: El caballero recogió animoso las riendas de su corcel, hasta retomar el sendero que le dijera el hada. Elevó una pequeña oración antes de partir, y emprendió el viaje.

VOZ EN OFF: Estaba apenas dando los primeros pasos al interior del bosque, cuando escuchó, a lo lejos, la voz del Hada:

HADA SINFÓNICA: ¡Caballero!

CABALLERO: ¿Sí?

HADA SINFÓNICA: Por casualidad, sabes qué vas a encontrar en el cauce del río?

VOZ EN OFF: Aquí el caballero hizo un respiro. Miró el inmenso bosque que a continuación le esperaba, muy adentro del sendero, y le respondió:

CABALLERO: Prefiero no saberlo…

VOZ EN OFF: Cuenta la leyenda que el caballero se volvió un gran conocedor del reino, recorriendo todos sus caminos, y confirmó -de primera mano-, que la naturaleza guardaba aún incontables misterios, sólo para los aventureros, solamente para aquellos viajeros, que no le temen, a lo desconocido.
Erika, el Hada Sinfónica
Juana, voz en off
FIN
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