Sinfónica y el Caballero Verde
VOZ EN OFF: La estrella fugaz cae a la tierra con un sonido sordo, ahogado por el suelo. Se levanta, lentamente, brazos y piernas se mueven tanteando el nuevo mundo, y finalmente, comienza a caminar.
VOZ EN OFF: En algún otro lugar del bosque, un caballero con brillante armadura y montado en un corcel blanco, se abre camino con su espada por la maraña, en busca de alguna guía oportuna.
HADA SINFÓNICA: ¡Hola, noble caballero! Dichosos los ojos que te ven por aquí, avanzando a través del suave bosque.
CABALLERO: ¡Oh! ¡Un Hada! ¡Soy un hombre afortunado!
HADA SINFÓNICA: Claro que lo eres…
CABALLERO: He venido hasta este lugar remoto, para colmar mi más grande anhelo: conocer mi país…
VOZ EN OFF: Aquí, el Hada subió volando en círculos, y luego que lo vio más pequeño al caballero, le dijo:
HADA SINFÓNICA: El reino es grande. ¿Quieres conocer sus ciudades, sus pueblitos, o algún otro lugar?
CABALLERO: Quiero conocer lugares lejanos, desconocidos, misteriosos…
HADA SINFÓNICA: ¡Ah! ¡Eso es muy fácil!
CABALLERO: ¿Conoces el Pantano Seco?
HADA SINFÓNICA: Sí, claro…
CABALLERO: ¿Puedes indicarme por dónde ir?
HADA SINFÓNICA: Sí, pero… ¿vas a ir en ese caballo?
CABALLERO: ¿Qué tiene de malo mi corcel?
HADA SINFÓNICA: Pues, a menos que sepa volar, nunca vas a llegar.
VOZ EN OFF: El Hada Sinfónica dio unos giros para oír algo invisible; luego, descendió nuevamente, para conversar con el caballero.
CABALLERO: ¿Qué hago entonces?
HADA SINFÓNICA: Necesitas un dragón.
CABALLERO: ¡Un dragón!
HADA SINFÓNICA: Sí. Un dragón. Y de los grandes. Uno pequeño no va a poder descender ese abismo.
CABALLERO: ¿Abismo?
VOZ EN OFF: El Hada Sinfónica esbozó una sonrisa, mientras observaba la cara sorprendida de aquel hombre.
CABALLERO: ¡Pero si el Pantano Seco está cerca! Yo lo tengo aquí en mi mapa… VOZ EN OFF: … y desenrrolló un bello pergamino.
HADA SINFÓNICA: ¿Mapa? A ver…
CABALLERO: ¿Ves? Aquí estamos nosotros, y… aquí… está el Pantano Seco. Muy cerca.
HADA SINFÓNICA: Claro, se ve cerca en el mapa… pero entre este punto, y este punto, hay un abismo infernal… si vas con tu corcel, morirás antes de llegar al suelo…
CABALLERO: ¡Yo no sabía eso!
HADA SINFÓNICA: Por eso necesitas un dragón. Los dragones pueden recoger el tiempo en sus alas. Llegarías en apenas medio día.
CABALLERO: (voz de sorpresa) ¡Un dragón!
HADA SINFÓNICA: Un dragón grande…
CABALLERO: ¿Cómo hago para conseguir un dragón?
HADA SINFÓNICA: Ah, eso es parte de la aventura. Pero… sabes qué vas a encontrar en el Pantano Seco?
CABALLERO: Sí… riquezas… oro y piedras preciosas…
HADA SINFÓNICA: Claro, pero, tendrás que cavar un poco…
CABALLERO: No hay problema. Tengo una espada ancha que puedo usar como pala…
HADA SINFÓNICA: ¿Y… sabes qué se esconde bajo la tierra?
CABALLERO: No…
HADA SINFÓNICA: ¿Sabes por qué se llama el Pantano Seco? ¿Sabes quién lo puso seco?
VOZ EN OFF: Nuevo silencio. El rostro del caballero, con los ojos abiertos, era de una total ignorancia.
HADA SINFÓNICA: No será el oro o las piedras preciosas lo primero que encontrarás. Lo primero que encontrarás serán los ojos de un basilisco…
CABALLERO: (voz de sorpresa y buen ánimo) ¡Un basilisco!
HADA SINFÓNICA: Así es.
CABALLERO: ¡Siempre he querido conocer un basilisco!
HADA SINFÓNICA: Y lo conocerás, si vas allí. Claro que eso será lo último que veas…
VOZ EN OFF: El caballero se imaginó a sí mismo, convertido en piedra, inclinado en el fondo del abismo, en medio de la noche.
CABALLERO: A ver, a ver, a ver… ¡Ya sé! ¡Puedo utilizar mi espada como espejo para devolverle la mirada!
HADA SINFÓNICA: No lo creo, vas a estar cavando justo cuando encuentres sus ojos. Lo que necesitas es una armadura de espejos…
CABALLERO: Ah… Entonces, mejor no ir por ahí…
HADA SINFÓNICA: Ya me estás entendiendo…
VOZ EN OFF: El Caballero dio unos cuantos pasos con su montura, mientras el Hada lo iba siguiendo para ver si se animaba a continuar con la conversación.
CABALLERO: Entonces, iré por la cordillera. Dicen que hay un río que recorre su parte más alta.
HADA SINFÓNICA: Así es. Un bello panorama, con las nubes coronando sus cumbres, y el agua del río, que más parece un mar en el cielo…
CABALLERO: ¡Yo quiero conocer eso!
HADA SINFÓNICA: ¿Con ese caballo?
CABALLERO: Corcel…
HADA SINFÓNICA: Como sea… necesitarás un Pegaso…
CABALLERO: (con voz como si supiera qué es un pegaso) ¡Un Pegaso!
HADA SINFÓNICA: Sí.
CABALLERO: ¿Y cómo lo encuentro?
HADA SINFÓNICA: Tienes que llegar a la base de la cordillera, por este sendero. Seis días de camino, a caballo. Los encontrarás fácilmente. Claro, si tienes pensamientos puros.
CABALLERO: ¿Pensamientos puros?
HADA SINFÓNICA: Los pegasos detectan la maldad a distancia… si tienes malos pensamientos, nunca los encontrarás…
CABALLERO: Ah… qué bueno que me lo digas…
HADA SINFÓNICA: El rey cree que gobierna su territorio, cuando en realidad, ni siquiera lo conoce. Todos deberían ser como tú caballero. Ojalá te haya podido servir de algo.
CABALLERO: ¡Claro que me has servido! ¡Gracias por tus consejos!
VOZ EN OFF: El caballero recogió animoso las riendas de su corcel, hasta retomar el sendero que le dijera el hada. Elevó una pequeña oración antes de partir, y emprendió el viaje.
VOZ EN OFF: Estaba apenas dando los primeros pasos al interior del bosque, cuando escuchó, a lo lejos, la voz del Hada:
HADA SINFÓNICA: ¡Caballero!
CABALLERO: ¿Sí?
HADA SINFÓNICA: Por casualidad, sabes qué vas a encontrar en el cauce del río?
VOZ EN OFF: Aquí el caballero hizo un respiro. Miró el inmenso bosque que a continuación le esperaba, muy adentro del sendero, y le respondió:
CABALLERO: Prefiero no saberlo…
VOZ EN OFF: Cuenta la leyenda que el caballero se volvió un gran conocedor del reino, recorriendo todos sus caminos, y confirmó -de primera mano-, que la naturaleza guardaba aún incontables misterios, sólo para los aventureros, solamente para aquellos viajeros, que no le temen, a lo desconocido.